Salvar la simiente, cuestión de honor de quienes trabajan la tierra

Onelia Chaveco Fotos: Geidy Antón González

Cienfuegos, 17 may (ACN) Ahora que llegaron las lluvias de mayo los agricultores de la Unidad Básica de producción cooperativa (UBPC) Yumurí, en el municipio cienfueguero de Santa Isabel de las Lajas,  sienten el alivio porque el estoico esfuerzo realizado por salvar la simiente de boniato no fue en vano,  aunque muchos no crean su historia.  

Y es que cuando el hombre decide virarse para la tierra, ningún obstáculo merma su decisión, y mucho más en una de las localidades de mayor cantidad de tierras agrícolas  de secano de la provincia de Cienfuegos,  apenas sin sistemas de riego y disponibilidad de agua. 

En el momento de la visita de los reporteros de la Agencia Cubana de Noticias a los predios de la “Yumurí”,  un grupo de trabajadores agrícolas realizaba el riego de la plantación de bejuco de boniato. 

Pero lo sorprendente es que era un riego manual, cubo a cubo, planta por planta, y surco tras surco, en una labor aferrada a la mejor fibra del campesino por salvar su cosecha. 

José Rafael Martínez Hernández,  obrero agrícola de la UBPC, aseguró entonces que el pozo estaba seco por la sequía de los meses primero del año, y por ello no podían dejar morir aquellas siembras  de bejuco de boniato, de donde garantizarían la semilla para plantar en el próximo junio, mes óptimo de ese renglón. 

Mientras Martínez Hernández contaba que de aquella manera han cosechado calabaza, yuca y maíz en diferentes etapas del año, para mantener los suministros estables a la población,  el resto de los obreros no se detuvo en su ir y venir bajo el sol ardiente, protegidos con sombreros o gorras y nasobucos. 

Raúl Diez Guzmán, jefe de la Unidad, explicó que aunque dependen de la naturaleza, tenemos selladas casi todas las áreas, y los rendimientos son considerables, incluso en el aporte de caña a la zafra 2019-2020 alcanzaron 59,9 toneladas por hectáreas. 

Mostró la conservación de la semilla de yuca, unos cangres fornidos que esperaban a la sombra de un algarrobo por ser plantados. 

Lester Eduardo Ojeda León, delegado de la agricultura en ese municipio, indicó que ya tres fincas de productores en esa localidad recibieron aprobación para ser electrificadas y montar los sistemas de riego.

Como su nombre lo indica, Lajas es conocida histórica y culturalmente como Santa Isabel de las Lajas, nombre de origen hispano relacionado con algunas características de su suelo -las lajas-, o sea, las piedras, con pocas reservas hídricas en su manto subterráneo.

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Las primeras moralejas de la COVID-19

Onelia Chaveco Fotos Modesto Gutiérrez Cabo

La pandemia de la COVID-19 ya deja las primeras moralejas para la humanidad, aseguró en esta ciudad el profesor Eduardo Julio López Bastida, presidente de la Academia de Ciencias en la filial de la provincia de Cienfuegos, y quien ha dedicado varias décadas a los estudios en la rama del medio ambiente.

En declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias, el investigador adelantó algunas de sus reflexiones para un artículo científico, en el cual da por sentado que la crisis provocada por el coronavirus no hará desaparecer al sistema capitalista, pero lo hará mutar porque ese apellido de neoliberal es hoy un cadáver insepulto, y difícil de revivir.

“Hasta ahora se pueden extraer varias enseñanzas como esa de que somos un mundo lleno de incertidumbres, de relaciones complejas, en las cuales dependemos unos de otros, tanto ricos y pobres, porque cuando se enferma uno se afectan todos, demostrado con el actual avance de esta pandemia que en poco más de tres meses reporta cifras por encima de los 100 mil muertos y dos millones de contagiados.

“Igualmente somos seres de cuidado, por ello tenemos que cuidar de todo: de nosotros porque de lo contrario podemos enfermar y morir; de los otros, quienes pueden salvarme o salvarles yo a ellos; de la naturaleza, si no, se vuelve contra nosotros con virus dañinos, sequías desastrosas, inundaciones devastadoras, con eventos climáticos extremos.

“En fin hay que cuidar a la Madre Tierra para que continúe dándonos cuanto necesitamos para vivir y para que todavía nos quiera sobre su suelo.

“Además somos seres correspondientes porque la vida y la muerte están en las manos de nosotros, ya sea la vida humana, social, económica y cultural, pero no basta con las acciones de los estados o de algunos, sino que esa responsabilidad les toca a toda la humanidad.

“De ahí que por ahora no queda otro remedio que adaptarnos al confinamiento, para cuidar a los seres que nos rodean, y la naturaleza.

“Y por último somos seres espirituales, y no me refiero a la espiritualidad religiosa de ponerse a rezar, sino a la otra, a la solidaridad con el prójimo”.

El doctor López Bastida fue ganador del Premio de ensayo Pensar a Contracorrientes en dos ediciones: año 2012 con la investigación Una mirada a América Latina desde la Economía Ecológica, y en 2015 con Algunas consideraciones éticas y ecológicas sobre el cambio climático, en cuyos trabajos plantea una defensa bien arraigada de la ecología y el medio ambiente.

Según López Bastida algunas teorías actuales, entre estas la de Gaia, sostiene que la tierra es un ser vivo y cuando se siente afectado tiende a buscar un equilibrio; funciona como un sistema único y autorregulado conformado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos.

“Pero es que ese organismo vivo –argumenta- nos da servicios eco sistémicos, como de aprovisionamiento, de regulación, espirituales, y de control.

En el primero de estos servicios está colapsando la tierra con la huella ecológica, que es el indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana sobre los recursos existentes en los ecosistemas del planeta. relacionándola con la capacidad ecológica de la Tierra de regenerar sus recursos.

“¿Podemos seguir explotando sin ninguna otra consideración los medios materiales para vivir mejor o podemos cuidar la naturaleza, la madre tierra y el buen vivir en la armonía entre todos?

“Tenemos una disyuntiva por resolver de inmediato: El individualismo de cada uno para sí de espalda a los demás, o la solidaridad; porque hemos visto cómo las naciones con más solidaridad, los países de izquierda, son los que mejor han enfrentado a la pandemia, entre estos China, Vietnam, Venezuela y Cuba y eso es gracias al sistema, que incluye como principio la solidaridad.

“A mi entender el mundo va hacia una visión espiritual compleja, una espiritualidad que pone la vida en el centro, y defiende la vida contra todos los retos de disminución, estancamiento, y muerte”.

“Por tanto se requiere de cambios en los paradigmas –sostiene el titular de la Academia de Ciencias de Cuba- e incluir la ecología en los principales ejes con que se mide la economía, así como vincular el concepto de desarrollo sostenible con los servicios de conservación de los ecosistemas.

“Debemos pasar de la ética naturofágica, que solo piensa en el consumismo, a una más sustentable, donde consumamos pero con moderación y que los valores sean más importantes.

“Incluso ir a un rescate de aquello que los griegos llamaban las cuatro virtudes cardinales: prudencia, templanza, justicia y fortaleza, en fin un ser  humanocomo lo necesita hoy en día la humanidad”.

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En tiempos de COVID-19, minindustrias aportan a la alimentación en provincia de Cienfuegos


Por Onelia Chaveco

Foto y video Geidy Antón González

Acercar alimentos a la población es uno de los beneficios que aportan, en estos tiempos de la COVID-19, las minindustrias que por proyecto de desarrollo local funcionan de forma estable en la provincia cubana de Cienfuegos.
   Jesús Rey Novoa, coordinador de proyectos locales del Consejo Provincial de la Administración, declaró a la Agencia Cubana de Noticias que en estos momentos están a plena capacidad varias plantas para procesar renglones como viandas, vegetales, hortalizas y frutas, ya sea en encurtidos, como puré, jugos o troceados.

Mini industria Santa Isabel en el municio Lajas de la provincia Cienfueg


   Las pequeñas plantas están instaladas en medio de polos productivos o en localidades líderes en producción de determinados renglones agrícolas, donde años atrás durante los picos de cosecha se perdían considerables volúmenes de esos surtidos por falta de capacidad para procesos industriales.
   Rey Novoa indicó que aunque la adquisición de la tecnología para las minindustrias tienen un costo promedio de unos 110 mil dólares, y unos 200 mil pesos en la construcción de la infraestructura, esa inversión se recupera muy rápido por las ventas para turismo, en frontera, y para la población.
   Dijo que el procesamiento de esos renglones dan valor agregado a la producción agrícola en el propio lugar, por culminar en estas el encadenamiento productivo, al abastecerse con la materia prima de procedencia local.
   Además de aportar al programa de autoabastecimiento municipal, las minindustrias son una fuente de empleo para los habitantes, en especial jóvenes y mujeres de esas comunidades donde están enclavadas, acotó el directivo.
   La más reciente línea industrial a incorporarse en la provincia de Cienfuegos (en el centrosur del país) será la planta El tostón, en la empresa agrícola Juraguá, la cual realizó pruebas de puesta en marcha recientemente y podrá procesar diariamente unos cien quintales de plátanos en tres turnos de trabajo, añadió.
   Una de las más antiguas es la minindustria Santa Isabel, en el municipio de Lajas, reconocido por sus producciones de tomate; seguidas de otras tres en el municipio de Abreu: La Guajira, en la cooperativa de producción agropecuaria (CPA) 26 de Julio;  Frutihorquita, en la CPA 28 de enero; y El Mango, en el poblado de Constancia.
   Según Zaily González Ojeda, administradora de la planta La Guajira, de Abreu, entre las tareas que acometen en estos momentos se encuentran los conformados de bolsas mixtas de productos agrícolas, destinados a personas adultas muy vulnerables, personas encamadas y enfermos, así como para la población.
   José Agustín Rodríguez, administrador de la fábrica Santa Isabel, explicó que en estos momentos producen puré de tomate,  enlatado y embotellado, así como encurtido de col y de pepino, y pronto incursionarán en el proceso de la pasta de ajo.
   A pesar de contar con una tecnología moderna para cocinar y procesar el tomate, gran parte de las labores son manuales, por ello intervienen 14 obreros, entre estos fundadores como Benilyn Monzón, Ismary Castellanos Mayra Martínez Leonard y Juan Antonio Rodríguez, quienes se dedican al llenado de los envases.

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