Un día que puede multiplicar la amistad y la paz entre Cuba y EE UU


Por Onelia Chaveco

La hermosa idea de declarar este 30 de julio Día de la Amistad entre Cuba y Estados Unidos, banderas cubana y norteamericanamuestra la buena voluntad de quienes buscan un acercamiento entre ambos países tras las decisiones adoptadas por los gobiernos cubano y norteamericano de mejorar las relaciones bilaterales.

Muchos desconocen que las  afectaciones por el crudo bloqueo impuesto al pueblo de Cuba desde la década del 60 del siglo XX  por los gobernantes norteamericanos, van desde la reducción en las posibilidades comerciales, productivas y de financiamiento que impiden a la Isla Caribeña abrirse ampliamente al mundo y desarrollarse sin tropiezos.

El encuentro que incluye un tope boxístico amistoso tendrá lugar en la ciudad de Pittsburgh, una urbe hermanada con Matanzas.

Pero no sé porqué la noticia que se publicó en múltiples medios me hizo recordar aquel poema del cubano Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí) titulado:

Carta de una madre cubana a una madre norteamericana.

Dos mujeres en el debate por el acercamiento entre ambos paises

Madre de ojos azules,

madre de Norteamérica:
mis hijos son pacíficos,

trabajan, cantan, sueñan,
aman bajo la verde
sombra de sus palmeras.

Robert, tu joven rubio,
¡ qué feliz se sintiera
jugando al béisbol con mi alegre Juan
de cabellera negra !

Sin embargo, los turbios mercaderes
que a tu pueblo gobiernan,
quieren que Robert asesine a Juan
bajo su propio cielo, sobre su propia tierra.
Mi Juan es noble,
pero cuando le ofenden su bandera
salta como un león, y sus palomas
luchan como las fieras.

De madre a madre te lo digo:
dile a tu hijo que no venga.
Los piratas que tocan esta Isla
se quedan en sus costas, y vivos no se quedan.

Tú llorarías sin orgullo
lágrimas de vergüenza.
Por el contrario yo,
si Juan muriera,
como la madre de un patriota
tendría una orgullosa pena.

Pero es mejor, querida mother Mary,
que Juan y Robert vivan cada uno en su tierra,
y que sólo en estudios, en deportes y en arte
entablen amorosas competencias.

Te prometo que Juan jamás será agresor.
Lo enseñé a respetar soberanas enseñas.
Pero si Robert viene y le dispara,
Juan tiene, mother Mary, derecho a su defensa.

Madre de ojos azules,
madre de Norteamérica,
por la vida de Robert de cabellera de oro
y la vida de Juan de cabellera negra,
cantemos a la paz
dulce canción fraterna.

Y no dejes que turbios mercaderes
que piensan en el oro y en tus hijos no piensan,
manden a Robert, a tu joven rubio,
a matar y a morir en mis palmeras.

De madre a madre te lo advierto:
dile a tu hijo que no venga

 

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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