Ceremonia de bendición a la zafra en Cienfuegos


Los efectos positivos que tiene la ceremonia religiosa de origen afrodescendiente de bendición a la zafra, en el central 14 de julio de Cienfuegos, al parecer se corroboran con el reciente cumplimiento del plan de azúcar de la contienda 2015-2016.

Foto 6.-La madrina con tabaco y vela dentro del ingenio

Regla Herrera, la madrina de la ceremonia

En el fondo de sus corazones los azucareros del ingenio reconocen que el cumplimiento casi fue un milagro, en medio de los avatares de las lluvias en meses tradicionalmente secos.

Aunque cuando la prensa los entrevista, ellos responden que  con las lluvias desde diciembre, fecha del pitazo inicial, hasta ahora, el esfuerzo de los trabajadores fue decisivo, como también las reparaciones, la planificación de la labores.

Sin embargo,  muchos manifiestan que tras ese sudor y esos esfuerzos está el empuje de esa bendición que por más de 75 años ha impulsado las faenas tecnoproductivas del “14 de Julio”, otrora Manuelita.

En un estudio sociocultural para describir ese rito religioso, se conoció que la ceremonia se efectúa una hora antes de la arrancada del coloso.  Su punto de partida es la propia arcada del batey, por donde los esclavos del ingenio Manuelita  salían hacia los cortes de caña al amanecer y regresaban ya en la noche cansados y lastimados del látigo del mayoral.

Comienza el rito con el toque de los cuatro tambores y con la madrina Regla Herrera al frente, que pide la bendición de los orishas Eleguá, Oggún a Yemaya, Oshun,  al Oyá de arcoíris de Teresa Acea, primera madrina de ese festejo religioso.

Los trabajadores del central, familiares y vecinos acompañan la procesión que avanza hasta el interior del edificio, entran al basculador donde primero depositan ofrendas consistentes en carne de ave y carnero, dulces, ron, flores y piden para que la zafra sea buena, eficiente y no ocurran accidentes.Foto 7 La bendición a la nueva zafra

Luego la madrina sube a lo alto de los molinos y deposita miel sobre los hierros y en lengua africana pronuncia su rezo, para proseguir con bailes y cantos frente a la maquinaria.

Es entonces que se da la orden de echar a andar el basculador que arrastra las ofrendas para la madre de agua que vive debajo de ese engranaje según la tradición, y detrás depositan las primeras cañas de la molienda.

Finalmente la comitiva avanza hacia la ceiba donde callan los tambores para rendir culto a todos los orishas.

Foto 9. Culmina la ceremonia en la ceiba del ingenio

Ceiba donde concluye la ceremonia de bendición a la zafra en central 14 de Julio.

La ceremonia se efectúa allí desde principio del siglo XX cuando Pedro Monasterio, al frente del coloso trajo a la madrina Teresa Acea al central, según confirman las personas que más tiempo llevan en esa industria: Roberto Pérez, jefe de despacho del director del ingenio durante 54 años, y la propia Regla Herrera, descendiente de esclavos y quien fuera trabajadora del coloso.

El ceremonial de la bendición constituye una práctica sociocultural que como expresión une  la oralidad, la música, la danza y las ofrendas, es el único ritual de su tipo en la provincia de Cienfuegos que respalda a la actividad económica más importante de la comunidad, la zafra azucarera.

Por ello involucra a todos, los obreros industriales, los vecinos, las familias, incluidos los hijos que crecen en ese ambiente donde se construye la vida social y cultural alrededor de esa festividad.

Todo ese ritual se transmite de una generación a otra mediante la memoria  oral. Durante el acto en sí no se hacen adivinaciones, solo se pide a las madrinas y padrinos, a los muertos, a los guerreros, para que todo marche bien, no ocurran accidentes, y se entregan las ofrendas para contentar a los orishas.

Resulta relevante el poder de convocatoria de ese protocolo, no solo por la participación masiva de los trabajadores del ingenio, vecinos y habitantes del batey en la procesión, sino también porque el financiamiento de los productos para esa actividad corre de forma voluntaria y espontánea entre el colectivo. Ello es muestra de los valores identitarios del ritual.

Igualmente es significativa la participación de los directivos del Central, quienes dan su apoyo para el traslado de la madrina al ingenio.

En conversación con varios trabajadores se pudo constatar que el colectivo asume el ritual porque le aporta valores espirituales resumidos en más seguridad, fe, confianza, más impulso para el trabajo. La ceremonia da vida, ánimo, unidad y fuerza.

Todo ello, afirman los entrevistados,  es propiciador de los tantos cumplimientos del plan de molienda,  al punto de mantener al central como el más integral de Cuba, y posiblemente el único en el país en moler todas sus zafras desde su fundación hace 186 años. (Por Onelia Chaveco Chaveco, ACN)

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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