Guanaroca: una leyenda al alcance de tus manos


carpintero

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Tocar una leyenda con la mano, transitar sobre esta, aspirar su aroma y navegar sobre ella, es una dicha solo permitida para aquellos visitantes que lleguen a la Laguna de Guanaroca en Cienfuegos, a unos 250 kilómetros al este de La Habana. El propio sendero turístico de la Laguna te adentra en la historia aborigen, porque los árboles de güira cimarrona plantadas a ambos lados del trillo rumbo al lago, hacen creer que de un momento a otro encontrarás en una rama alta el güiro que guardaba el cuerpo del hijo de la india Guanaroca, muerto por los celos del padre.
El canto de las aves que escuchas mientras recorre los mil 500 metros del camino, son los mismos que guiaron a aquella atormentada mujer en la busca de su pequeño hijo por el bosque de la comarca de Jagua.

arriero

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Entonces corrían los tiempos primogénitos en que Huión, el dios Sol, solo había creado a un hombre: Hamao y luego Maroya la Luna, le dio de regalo a la primera mujer sobre la tierra: Guanaroca.

Allí en la Laguna cienfueguera revolotean bijiritas, sinsontes, cartacubas y tocororos, que ponen el colorido brillante de sus plumas en todo un concierto de música y colores.
Pero como si no temieran de la presencia del hombre, por el contrario, han depositado tanta confianza en la mano humana que le cuida, que esa avifauna ha construido sus nidos al alcance de la vista de todos.
Han puesto sus huevos y reproducen con la mayor paz y seguridad del mundo, por lo cual el visitante podrá asomarse al proceso reproductivo y sus misterios en las aves residentes o migratorias en el lagunato.

gavilán

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Ya dentro del acuatorio los visitantes podrán avistar una de las mayores colonias de flamencos rosados de Cuba, con unos mil 500 integrantes, los cuales permanecen gran parte del año en este lugar hasta el mes de octubre que vuelan en bandadas hacia río Máximo en la provincia de Camagüey o a la Ciénaga de Zapara en Matanzas, a fin de procrear.
Otro misterio de Guanaroca laguna es el sabor de sus aguas. Por eso mientras usted navega por sus parajes tome en el borde de su mano un poco del líquido vital y pruebe para que sienta cómo en unas partes es salobre, mientras en otras contiene agua dulce.
Es como un beso de agua, donde se mezcla el odio y el amor. Según la leyenda, cuando Guanaroca descubrió a su hijo muerto dentro del güiro, casi desfallece, por lo que el recipiente cayó al suelo y se rompió.
Fue entonces que ocurrió el mayor portento, del güiro salieron peces que formaron los ríos que bañan el territorio de Jagua, la mayor de las tortugas se convirtió en la península de Majagua y los demás en los cayos de la bahía.
La abundante vegetación y sus valores es otro de los atractivos de esta área protegida de la provincia de Cienfuegos. Ejemplares como la Annona havanense, declarada en 1956 desaparecida del planeta tierra, fue reportada en 1994 por especialistas de esa institución.
El único ejemplar encontrado de esa especie recibió cuidados especiales y el esfuerzo para ser reproducido propició el crecimiento formidable de varios individuos en el emporio natural.
Otro paraíso se puede encontrar en el lago y sus alrededores, sobre todo quien ame las flores, donde resaltan desde el Mar Pacífico silvestre hasta la llamada Reina de la Noche o Flor de Pitahaya, una de las más grandes del mundo.
Para los que se inclinan por la labor ecológica y de protección del medio ambiente, en Guanaroca desarrollan una ardua labor de conservación, y un válido ejemplo es la apertura de canales para mejorar la entrada de agua proveniente del río, a fin de contrarrestar la salinidad y sedimentación.
En esa gestión anda la reforestación de especies de plantas productoras de alimento para aves, o la resiembra de mangles a razón de 10 mil posturas al año.
Y la reserva natural deviene centro para acoger a los turistas nacionales y extranjeros. Durante los dos últimos años llegaron allí tres mil 268 visitantes atraídos por estos atributos.
Ellos navegaron sobre las aguas mixtas de la Laguna, disfrutaron su olor verde y marino, y tocaron con sus dedos la historia mítica de la Guanaroca.

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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