Adiós al hombre que entrenó a Tania la Guerrillera


Mientras en la década del 90 del siglo pasado,

Ulises en la revisión del manuscrito de mi libro sobre Tania en Cienfuegos

Ulises en la revisión del manuscrito de mi libro sobre Tania en Cienfuegos

investigaba para escribir un libro que fue publicado en 2008 y se titulo Tania la Guerrillera: Clandestina en Cienfuegos, pude entrevistar a Ulises Estrada Lescaille, revolucionario y periodista que fuera sepultado recientemente en La Habana.
En esa encuentro efectuada en 1994 por primera vez confesó a la prensa su relación amorosa con Tamara Bunke Bider. Ese resultó ser uno de los capítulos del testimonio sobre la luchadora argentina alemana y su preparación en la conocida perla del Sur, el cual fue presentado en la Feria del Libro de 2009 en esta provincia cienfueguera.
Esta fue la entrevista al hombre que amó a Tamara Bunke y además fue:

EL HOMBRE QUE ENTRENO A TANIA

En la primavera de 1964 el amor tocó el corazón de Tania. Fue por ello que escribe una carta a sus padres, comunicándole que mantiene relaciones amorosas con un cubano.
“… Bueno, ahora otra cosa: si no me roban a mi Negrito antes que yo vuelva, entonces me voy a casar… Si habrán enseguida mulaticos no sé, pero sería muy posible. Qué aspecto tiene: flaco, alto, bastante negro, típicamente cubano, muy cariños…
Están ustedes de acuerdo??? Ah, he olvidado lo más importante: muy revolucionario, y quiere a una mujer muy revolucionaria.
Seguro que pronto les escribirá a Ustedes.
Muchos, muchos besos
Suya, ITA”tania-
Es octubre de 1997, y yo tengo ante mí a ese hombre “flaco, alto, bastante negro, típicamente cubano…” que Haydee Tamara Bunke Bider (Tania la Guerrillera) amó profundamente.
Nos miramos para darnos cuenta cuán equivocados estábamos con la idea que teníamos el uno con respecto del otro. Lo creía más grueso y con algo de barriga. Quizás algunas canas, sin embargo, el paso de estos 35 años me devuelve la misma imagen que Tania se llevó a Bolivia.
Y él, en una carcajada, me dice:Ulises
-Muchachita, yo pensaba que la periodista que venía a entrevistarme era una vieja, es que ustedes los más jóvenes escriben de otros temas más ligeros.
Es Ulises Estrada Lescaille. He llegado hasta él luego de recibir la carta-respuesta de Juan Carretero Ibáñez, embajador de Cuba en la República de Ghana*(1), quien por fin me ayudó a encontrar al hombre que entrenó a Tania en el trabajo clandestino.
Estamos en la redacción del periódico Habanero*(2), y aquí entre máquinas y cuartillas, parece sentirse mejor este combatiente que por años trabajó en el DIER (Departamento de Investigaciones del Ejército Revolucionario), luego en varias embajadas, para devenir periodista.
Ulises.- ¿Qué cómo conocí a Tania? -Se repite la pregunta mientras aquilata la cercanía de su cigarrillo encendido con mi inhalador de asma. “Bueno, todavía no era Tania. Por eso voy a empezar diciendo que a Tamara la conocí en marzo de 1963 en casa del Comandante Manuel Piñeiro (fallecido en accidente de tránsito). Él era uno de los pilares de la Seguridad Cubana.
En el año 63 cuando sostuvimos la primera reunión con Tania, existía en el Ministerio del Interior, el Viceministerio técnico. Subordinado a este se encontraba el Departamento de Operaciones Especiales (MOE), para materializar el respaldo combativo de la Revolución Cubana a la lucha de esos pueblos oprimidos, dirigido por el propio Piñeiro
El MOE había sido creado para cumplir diversas tareas especiales dirigidas al exterior, una de ellas era el apoyo al movimiento de liberación nacional en Asia, América del Sur y África.
El jefe era el capitán Orlando (Olo) Pantoja Tamayo, y había otros compañeros como José María Martínez Tamayo (Ricardo), ambos combatientes integraron la Guerrilla del Che, y cayeron heroicamente.
Pues, ya muy tarde en la noche se le dijo a Tamara que había sido seleccionada para cumplir una misión de solidaridad en el exterior, misión por demás riesgosa y le preguntamos si estaba dispuesta a ejecutarla. Ella respondió de inmediato que sí, entonces le explicamos que sería entrenada durante un buen tiempo.
Piñeiro me designó responsable de esa preparación. Junto a mí participó el compañero Juan Carlos, que era la única persona -además de mí- que sabía realmente que Tamara era Tania…
Periodista.- ¿Por qué el nombre de Tania?
Ulises.- Yo fui quien le puso el nombre de Tania; pero realmente no tenía ninguna connotación especial, no sé, pude haberle puesto Berta… Comenzamos la preparación de Tamara en la calle 3ra, entre 20 y 18, en el penúltimo piso donde vivía, en un apartamento que le había dado el ICAP, o el Ministerio de Educación.
Pero allí iba mucha gente y eso ponía en riesgo la discreción de la futura misión; decidimos mudarla para el apartamento ubicado en 20 y 9na., en Miramar. Allí estuvimos casi el año que duró el entrenamiento.
Periodista.- ¿En qué consistió el entrenamiento?
Ulises.- La entrenamos en todo lo que es método conspirativo, comunicación personal, impersonal, o sea, cómo hacer contacto, cómo eludir el chequeo del enemigo, cómo contra chequearse, cargar y descargar los escondrijos, la escritura invisible, la pictografía, o sea las claves, las formas para enviar mensajes y la transmisión y recepción por radio.
También recibió preparación militar: práctica de tiro, explosivos y las cosas generales que debe saber un posible guerrillero. El entrenamiento práctico de todas las cuestiones que le íbamos enseñando se inició aquí en La Habana, pero el más fuerte y riguroso fue en Cienfuegos…
Periodista.- ¿Por qué Cienfuegos?
Ulises.- Bueno, lo escogimos al azar, o un poco porque a mí me gusta mucho Cienfuegos; pero tampoco hubo una razón tan específica. Allí, ella fue como enemiga, infiltrada, a la cual una brigada de la Seguridad del Estado, con las señas de Tamara, la seguía y chequeaba. Tamara debía evadir ese chequeo y cumplir un grupo de objetivos.
Uno de esos objetivos era un simulacro de colocar una bomba, lo cual logró exitosamente, burlando la vigilancia férrea que sobre ella se cernía. También desde Cienfuegos realizó la recepción de mensajes radiales que le enviamos, pues ella nunca transmitió por radio; entonces los descifraba, preparaba las respuestas y las enviaba por correo.
Allá en Cienfuegos también íbamos a realizar una práctica con explosivos en uno de los cayos de la bahía, pero hubo problemas, ya que la lancha cogió candela y Tania no pudo realizar ese ejercicio.
Con el entrenamiento también tuvimos otro problema, pues como toda persona que se inicia en la labor de la clandestinidad, creía ver al “enemigo” en todas partes, y muchas referencias que nos hacía de la brigada de la Seguridad que la chequeaba, no coincidían con los informes de esa propia brigada, en fin, que sólo se trataba de algún cienfueguero común y corriente, que ajeno de la identidad y misión de ella se cruzaba en su camino.
De todas maneras, la preparación en Cienfuegos de forma general fue muy buena”.
Ella misma escribe desde la Perla del Sur en sus últimos resúmenes: “…Pienso que la práctica ha sido de mucha utilidad tanto para profundizar mis conocimientos en los diferentes aspectos de nuestro trabajo, como probarlos a través de la experiencia práctica, como para reconocer la necesidad de aprender o profundizar una serie de cuestiones. Debo aprender además a organizar mejor mi trabajo y sobre todo a trabajar y actuar con más rapidez; debo tener más iniciativa, tomar decisiones cuando las circunstancias así lo requieran”.TANIA
Ulises.- Cuando regresó a La Habana nos reunimos con el Che, y entonces es que Tamara conoce su misión en Bolivia; para lo cual debía salir hacia Europa a entrenarse en las diferentes personalidades que habíamos escogido para ella.
Periodista.- ¿Cómo fue su relación con Tania, en el plano más personal?
Ulises.- Bueno, durante su preparación conocí al detalle la personalidad de ella, era una mujer muy llena de vida, alegre, amante de la poesía, de la música… cuando hacíamos un alto en el entrenamiento, ella tocaba la guitarra o el acordeón… sus dos canciones preferidas eran El arriero, una zamba argentina y Noche de Moscú. Además por sus cualidades revolucionarias, por su desprendimiento, fue así que comencé a sentir admiración por ella y ella por mí, hasta que un día nos lo confesamos abiertamente.
Nosotros hicimos planes, ella quería tener varios hijos y hablábamos de cómo sería nuestra vida, cómo sobrellevaríamos nuestro trabajo, si en fin, cuando ella estuviera en Cuba a lo mejor yo no estaría en el exterior y viceversa… éramos bastante jóvenes y soñábamos.
Te digo que Tamara y yo tuvimos una relación muy linda, muy pura, ella quería que yo conociera a sus padres, que les escribiera, y sólo supe que ella le había escrito a sus padres, hablándole de mí, cuando fui a redactar la segunda parte del libro Tania, la guerrillera inolvidable.
Luego que partió hacia Europa recibí dos cartas, pero el grado de compartimentación no permitió mayor comunicación entre los dos, no obstante supe de ella por otros compañeros que hicieron contacto con Tania ya estando clandestina en Bolivia.
Imagínate que cuando Tamara se marchó yo la llevé al aeropuerto y nos despedimos como quienes nuevamente se reencontrarán, ninguno de los dos imaginamos que aquel abrazo y aquel beso serían para siempre.
Siete años después, en ocasión del 40 aniversario de la estancia de Tania en Cienfuegos, -y durante el coloquio efectuado en el Hotel Jagua-, Ulises quedó sorprendido ante la pregunta de un estudiante de periodismo, Sabdiel Batista, que lo conminó a leer el poema de despedida escrito para Tamara Bunke.
La sorpresa de Ulises, según me confesó luego, estaba motivada porque aquellos versos solo se habían publicado en italiano, y no se imaginaba cómo habían llegado a manos del joven. De todas formas ante el auditorio leyó:
POEMA DEL DEBER CUMPLIDO
Bien sé que ya te vas lejos…Adiós
Adiós te digo cuando quedas conmigo,
Qué importa que mañana al fin llegue el adiós
Adiós diré pensando que tú te quedas… que tú
Vuelves.

¿Qué no vas?… ¿qué tú estás?
¿Qué no vienes?… ¿Qué no has ido?
El adiós del deber cumplido
Nunca aleja, une más.

Si te vas…adiós!
Si tú vuelves, honra grandiosa será
Si no vuelves… adiós!
Adiós no habrá nunca…Volverás.
Ulises

(1) En esos momentos Juan Carretero era presidente de la OSPAAAL (Organización de Solidaridad con los pueblos de Asia, África y América Latina)
(2) Ulises Estrada Lescaille entonces laboraba en el periódico Habanero.

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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