El abuelo jardín


Por Onelia Chaveco

El Jardín Botánico de Cienfuegos (JBC) está considerado el abuelo de los vergeles de Cuba, pero conserva  la frescura y el verdor que proporciona su  centenaria colección de plantas.

Fundado en 1901 por el norteamericano Edwing F. Atkins, un poderoso inversionista  norteamericano,  el JBC comenzó a conocerse por The Harvard Tropical Garden al estar asociado a la universidad norteamericana, la cual realizaba estudios de agronomía, al punto que el profesor Robert Gray logró híbridos de la caña de azúcar por primera vez en Cuba.

Desde el inicio comenzó el desarrollo de la colección general  con plantas procedentes de Jamaica, y Estados Unidos, luego llegaron árboles de madera dura, transportados en el barco de investigaciones Utowana, desde diversos puntos del orbe hasta el puerto de Cienfuegos.

De cuatro hectáreas y media con que contaba en sus inicios, el arboretum creció hasta las 97 actuales, entre las que destacan unas siete de bosques naturales.

Más de dos mil especies de plantas viven en ese oasis, de las cuales más del 70 por ciento pertenecen a ejemplares exóticos.

Entre sus principales colecciones destacan las palmeras con 280 especies,  jagüeyes con 65 y bambúes con 23.

El Ficus, o árbol que camina

el árbol que caminaAllí una puede encontrar verdaderas curiosidades como “El árbol que camina”, así llaman a los Ficus cuyas lianas se fueron enterrando y llegaron hasta el camino de acceso, o ver el árbol asesino en pleno estrangulamiento de alguna planta vecina.

También está “El pata de elefantes”, cuyas raíces al hundirse en la tierra semejan esa parte del cuerpo de los enormes paquidermos.

Un coco de las Maldivas es otro de los productos que llama la atención al visitante por la forma muy parecida a los glúteos de una mujer.

Declarado Monumento Nacional en 1989, el Botánico cienfueguero obtuvo en el 2005 el Premio Nacional en Conservación, que otorga la Oficina Nacional de Patrimonio y Sitios Históricos por la labor en el rescate de plantas en peligro de extinción, y debido al esfuerzo en la recuperación de su heredad afectada con el paso de los huracanes.

Cada otoño, el emporio natural arriba a un nuevo aniversario arraigado al corazón de los cienfuegueros  y de toda Cuba, por ser el más longevo de los jardines botánicos en el país.

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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