Rituales de despedida


Marta Hernández (AIN)
Revoloteos, graznidos y movimientos constantes de las aves migratorias que hace varios meses descansan en zonas costeras de Cuba, cambian en estos días la tranquilidad de los sitios escogidos para restaurar fuerzas y alimentarse.
Un fuerte ajetreo rompe la tranquilidad de los poblados aledaños a la franja costera; las aves se alistan para regresar al hemisferio Norte.
Residentes en las comunidades y conocedores de la rutina propia de estos animales aseguran que es un espectáculo hermoso, digno de apreciar y que invita a lograr un mayor respeto a la naturaleza.
Angel Quirós Espinosa, biólogo marino de Villa Clara, comentó a la AIN que los chillidos son señales de llamadas a los integrantes de los bandos para que lleguen a la zona donde se unen antes de elevar el vuelo. patos
Por sus hábitos colectivos necesitan un número determinado de individuos para conformar el grupo y partir, por eso con antelación comienzan a reunir el bando y preparar la salida, explicó.
Al sonido de las aves se suma un revoloteo constante en las zonas bajas del mar y diferentes acuatorios donde descansan. Este ir y venir de los patos, la realización de movimientos aéreos que figuran juegos, y la interacción entre ellos, deviene en una fiesta bella sin igual, agregó.
Los especialistas en ornitología aseguran que la estancia en tierras cálidas por cerca de siete meses en lugares de abundante alimentación y franco descanso, les provoca una considerable subida de peso.
Para recuperar la forma física que le permita volar largas distancias sobre el mar, los ánades necesitan ejercitarse antes de salir, por eso realizan esas acrobacias cortas y movimientos repetitivos que tanto llaman la atención.
Tania Cruz, experta en educación ambiental del refugio de fauna Picua Cayo Cristo, afirmó que es casi imposible predecir el momento exacto de la arrancada.
Relató que de pronto, sin previo aviso, desde el mar u otros acuatorios se ve al grupo alzar el vuelo formado en una inmensa “V”, que en breves minutos alcanza gran altura para perderse en el horizonte.
Distinguidas por un fuerte comportamiento gregario, esas aves tienen posiciones fijas en el grupo, al frente siempre se coloca la más fuerte.
Comienzan así una larga travesía, para luego, en su lugar de origen, procrear, y a la llegada del próximo invierno regresar al Sur, protegerse del frio y perpeturar la especie.

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Acerca de Onelia Chaveco

Soy periodista cubana
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